Hoy se supone que iba a Bilbao, pasando por Madrid. Desde Alicante en Blablacar, y de Madrid a Bilbao en bus. Llego a Alicante, al punto de encuentro, y le envío un mensaje al conductor para indicarle que ya estoy allí. Espero. Me quedo esperando. Media hora, una hora, yo cosiendo al chaval a WhatsApps y llamadas, no da señales de vida, yo renegando ya. Hora y poco, decido claudicar.
Como estaba cerca de Renfe, me acerqué a preguntar por trenes. El siguiente tren que salía era un AVE, 70 eurazos. Gran NOPE mental. Siguiente opción, la estación de autobuses. Cuando estoy a punto de entrar me llama el conductor del Blablacar:
Resulta que al conductor no le aparecía mi reserva en el viaje, no le llegó ningún mensaje y confundía mis llamadas con las de otra persona. Cuando me pudo llamar ya estaba en Albacete, a medio camino.
También un poco culpa mía por no dejar las cosas más claras antes del viaje. Pero bueno, un simple malentendido, el chico majísimo, se ha deshecho en disculpas y me ha dicho que hará que me reembolsen lo que pagué. Total, que entro en la estación de buses a ver si puedo comprar un billete prontito y así no perder mi conexión con el bus hacia Bilbao.
Segunda peripecia, del siguiente bus que salía y del de después, TODOS los asientos pillados, adiós a mi conexión. El que he podido coger salía a las 17.15 y llega 5 horas más tarde a Madrid. Era la 1, así que a esperar 4 horas hasta que saliera.
Pero bueno, he podido cambiar el bus hacia Bilbao y aquí estoy camino a Madrid, de momento todo bien.
