- Mamá, ¿me explicas lo del Diluvio Universal?
- Quizá en otro momento, cariño. Ahora rema.
- Mamá, ¿me explicas lo del Diluvio Universal?
- Quizá en otro momento, cariño. Ahora rema.
- Si es que siempre nos han tratado a palos...
- Tía, somos piñatas, ¿qué esperabas?
- ¡Pues que no fueran de madera maciza!
- ¿Qué vas a hacer con ese cuchillo?
- Voy a partirte los dedos.
- ¡NO! ¡Soy programador, mis manos son mi instrumento! ¡No lo hagas!
- Tranquilo, no va a doler demasiado...
- ¡NOOOOO!
...
- ¡Oye, pues tenías razón, que eficiencia dan estos dedos múltiples!
Te observo en tu transparente prisión. Ese color tostado y esa faldita marrón me fascinan, así que he tomado una decisión. Me odiarás, pero no puedo evitarlo...
Espero que lo entiendas. ¡Tengo que comerte, querida magdalena, no puedo dejarte en la vitrina!
- ¿Estás seguro de que plantaste el esqueje que te dejé en la bolsa del jardín?
- Ya decía yo que se parecía demasiado a un brazo disecado...